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El Tostado

Últimamente he oído entre murmullos y otras cosas que todo lo que me sucede es producto del "karma" ; que él que las hace, las paga; y varias frases agradables como esas que han venido de personajes que en lo folclórico les diríamos cazqui sueltos, en ambos géneros.

Digo folclórico y  hasta desprendidos en sus palabras porque así es mi Quito, lindo, parece un plato de tostado reventado, listo para "picar" en la sobremesa o como acompañante de cualquier otra delicia de nuestra tierra. Lo veo así porque sigue siendo un pueblo grande en donde todos nos enteramos de todo lo que revienta pero no cómo revienta y nos animamos a hablar, emitir criterios sin tener una pizca de idea de los detalles.

Ahora así al condumio de éste escrito. Yo como soy una "drama queen of the ring", y es lo que me caracteriza al parecer, de ésto hice una mezcla de "María la del barrio", sí, la misma de los noventa; con una taza de "Pasado y confeso"; dos cucharadas de "Jose Luis sin censura" y una pizca de "Caso cerrado". Todo listito para iniciar la cocción.

Luego de una pre cocción que duró varios meses, entre mentiras, tires y aflojes y amenazas, tuve la suerte de toparme con un plato de "justicia" ecuatoriana, la cual hasta me podría llevar a la cárcel pero esto será producto de otro relato en algún otro momento; lo que me lleva a armar esta gran receta de cómo llegar al desastre emocional son la cantidad de ingredientes que se mezclan para este reventadito.

Será que unos 10 gr. de desesperación por terminar bien parado de una bronca en la que sabes que te van a sacar hasta los calzoncillos, 5 gr. de impotencia de ver como quién te engendró se va perdiendo en la oscuridad mental; 1/2 litro de estrés de trabajo o por la falta de éste; y sazonado al gusto por mis propios problemas mentales, me tuvieron saltando por unos cuantos días en camas de hospitales y divanes de psiquiatras (algo nada nuevo para mi). Es así que los ingredientes empezaron a tomar forma de nuestra delicia de maíz crocante.  

Luego de que mi salud mental fue lo primero en reventar al punto del suicidio, el resto eran ya un revolver de la comidilla de infames y chismosos; morbosos y desocupados.

Para no hacer largo este primer relato, me atrevo a decir que hasta este momento espero que alguno de éstos personajes se atreva a decirme en la cara lo que han estado diciendo a mis espaldas y no con el fin de enfrentarlos, sino de ver la cara que ponen al saber mi parte del relato, esto solo como un mero ejercicio de lo que me enseñaron en mi andar por la vida estudiantil, contrastar fuentes. 

El tostadido ya reventado termina sin un medio en el bolsillo, con deudas aún por pagar por la linda "justicia" que tenemos, tratamientos médicos que no se los puede llamar baratos, es decir "tostado" pero del mate. 

Ro

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